«El litoral de Linhares era conocido por ser un paraíso del surf, y pasó a serlo por culpa de los lodos de Samarco, Vale y este crimen que nos ha caído encima». 

 
El lamento sale de la voz de Hauley Valim, un surfista que vive en la ciudad de Regência, en la costa norte de Espírito Santo, donde desemboca el Río Doce. 
 
El pasado martes por la tarde, Hauley, en representación de la asociación de surf de Regencia (ASR), acompañado por Paulo Sérgio Samarçaro, también surfista, residente en Pontal do Ipiranga y representante de la asociación local de surf (ASPI), fueron recibidos por la Comisión Externa de Supervisión de Rotura y Renegociación de Presas en una audiencia pública en la Cámara de Diputados, en Brasilia, para discutir la situación de los deportistas náuticos afectados por el lodo del derrumbe de la presa de Samarco, en Mariana. La audiencia pública fue solicitada por el diputado Hélder Salomão (PT-ES). 

Además de los afectados y representantes de las asociaciones de surf Regencia y Pontal do Ipiranga, estuvieron presentes representantes del Movimiento de Afectados por Represas (Movimento de Atingidos por Barragens – MAB), de los Ministerios de Deporte y Turismo, de la Defensoría Pública de Espírito Santo, del Ministerio Público Federal y del gobierno del estado. 

Los afectados pronunciaron discursos sobre la lucha para que se reconozca su categoría de afectados. Y aportaron elementos de la búsqueda incansable de una reparación justa y global. Al fin y al cabo, estar en el mar es un derecho.  

Para Hauley Valim, de la asociación de surf Regencia, como víctima y residente en la comunidad: «Tenemos que considerar esta categoría con la importancia que merece. Hoy Brasil tiene más de cinco títulos mundiales de surf, tenemos cuatro campeones del mundo .  La ola de Regencia está considerada una de las diez mejores de Brasil. Y existe este delito medioambiental que es drástico, dramático, que ha afectado a la comunidad y ha golpeado esta ola, y hasta el día de hoy no se nos ha reconocido como afectados.»  

Han pasado casi ocho años desde la ruptura de la presa de Fundão y, a día de hoy, toda la cadena de producción que existía a raíz del oleaje lucha por su reconocimiento, sacando dinero de su propio bolsillo para asistir a audiencias, espacios de diálogo y manifestaciones, lo que agrava aún más el sufrimiento.  
 
Según Hauley,  el derrumbamiento de la presa provocó el colapso de toda una estructura económica en la ciudad de Regencia. «Un organismo sano y seguro se ha visto perturbado por la contaminación, no sólo de nuestros cuerpos y mentes, sino por la duda, la angustia, la tristeza, la depresión, el suicidio y la muerte que se pueden cartografiar en nuestras comunidades, y con ello, toda esta cadena de producción emergente. Se cerraron tiendas y nuestros equipos se deterioraron por no ser utilizados. Hemos perdido puestos de trabajo. Tenemos técnicos, tenemos jueces y profesores de surf, y los ingresos de todos se han visto drásticamente afectados», afirmó. 

En esa ocasión, se entregó un documento sistematizado con notas sobre toda la situación. El Sr. Hélder acogió favorablemente la demanda. «Pueden contar con nosotros. Vamos a incluir el surf y toda la cadena de producción, que se vieron gravemente afectados por el delito medioambiental en Mariana, en nuestro informe y trabajaremos para garantizar su inclusión en la renegociación», afirmó.  
 
Paulinho, de Pontal do Ipiranga, lamenta no poder animar a su hija en el deporte, para que se desarrolle como él. «No hay forma de que pueda seguir haciendo surf. No tengo valor para dejar que mi propia hija se meta en el mar a surfear. Ella no podrá desarrollarse en el deporte como yo pude hacerlo, incluso fui atleta», dijo.  
 
Otro punto que le confunde es la falta de claridad en la transmisión de información en la comunidad. «Lo que me preocupa mucho es la Resolución 58. Conseguimos, si no me equivoco, que nos reconocieran y en 2020 nos retiraron, perdimos la resolución. Así que hay muchas dudas para todos en la sociedad local». 

Marta Sobral, en representación del Ministerio de Deportes y de la ministra Ana Moser, afirma que el gobierno federal se compromete a actuar para garantizar el apoyo a la reanudación segura de la práctica del surf.  

El Ministerio de Deportes es consciente de la reanudación gradual de las actividades deportivas en la región de Regencia. Es fundamental que esta reanudación se produzca con la seguridad necesaria para garantizar la integridad física y emocional de todos los atletas y de la comunidad en general. Tengan la seguridad de que el Ministerio de Deportes se compromete a contribuir y prestar todo el apoyo necesario para ayudarles a reconstruir sus vidas y restablecer sus actividades», declaró. 

Los surfistas bucean y se deslizan sobre el agua, normalmente sobre las olas del mar, pero desgraciadamente, en el caso de la costa de Linhares, la actividad se viene desarrollando en el barro. También es el surfista quien prueba, siente y huele el barro. El defensor público Rafael Portella habló de las lecciones que ha aprendido en los siete años que lleva trabajando en Foz do Rio Doce.  

«Aprendí en mis siete años de trabajo en la catástrofe del Río Doce que el surf es un termómetro para las instituciones, para todos. El surfista, al estar en agua pura, es el primero en sufrir los impactos de los relaves y en advertir a otras categorías, a otras comunidades, de los efectos nocivos», subrayó en su discurso. 

En resumen, los surfistas insistieron en la urgente necesidad de que se reconozca la afectación de la categoría, de que se valore el deporte y a sus profesionales, y de toda la cadena a la que está ligado el surf. En Río o en el mar, es derecho vivir con dignidad. Por reparaciones justas y completas, ¡ya!